▷ 8 mitos sobre el tratamiento con testosterona ?【En Mujeres】
Suele olvidarse ignorarse que la testosterona es una hormona que actúa tanto en hombres como en mujeres. Así como los hombres tienen cierta cantidad de hormonas femeninas denominadas estrógenos, en las mujeres también cumple un papel importante, aunque la tienen en una proporción mucho menor que en varones.
De la misma manera que los estrógenos regulan en los hombres la función sexual y evitan la acumulación de grasa, la testosterona cumple exactamente la misma tarea en las mujeres. Su deficiencia produce en ambos sexos los mismos síntomas, por lo que es importante saber un poco más acerca de esta.
Sexos y hormonas: mentiras y verdades
En cuanto a esa hormona como en muchos aspectos de la vida, la falta de información adecuada ha generado una gran cantidad de prejuicios y mentiras que en muchos casos llega a límites de especies de leyendas urbanas . Sobre todo cuando se argumenta contra las bondades y beneficios en los tratamientos concebidos para reponer su disminución.
La testosterona suele asociarse a la sexualidad y la virilidad masculina , de manera que su mayor presencia en las mujeres por algún tratamiento que así lo requiera las masculiniza. Y ese error se funda en que se le ha catalogado como una hormona exclusivamente para los hombres.Se pasa por alto el hecho de que cumple las mismas funciones que en los varones como parte integral de una vida saludable. Y es que de igual manera tiene efectos muy importantes en la función hepática, metabolismo, piel, músculos, huesos y cerebro de ambos sexos.
Buena parte de los mitos sobre ésta en el imaginario colectivo tiene mucho que ver con que los primeros investigadores en esta especialidad subestimaron o no le dieron mucha importancia a tales efectos. Estaban casi obsesionados en su influencia en la reproducción sexual y en la anatomía.
Esa manida historia de que potencia el desempeño sexual de los hombres ha impedido por mucho tiempo darle notoriedad a los efectos verdaderamente positivos en la constitución del ser humano, sea cual fuere su sexo.** **
Una de las tantas mentiras o mitos es que ejerce efectos casi milagrosos en el rendimiento de los atletas y está comprobado que no está relacionada con la habilidad física.
A esas falsedades cabe añadir que su función en las mujeres se limita a la libido o deseo sexual, que es causante de la pérdida de cabello, que vuelve ronca la voz, que implica síntomas negativos en el sistema cardiovascular, que aumenta las posibilidades de contraer cáncer de mama y algunas otras consecuencias negativas.
Puesto que los ejercicios de intensa resistencia tienen como respuesta en los hombres el que la testosterona eleve sus niveles o se dispare, no se ha comprobado un efecto similar en las mujeres. Pero como se tiende a creer lo contrario, muchas se abstienen de realizar ese tipo de ejercicios y se privan de lo beneficioso que es para la musculatura la práctica con pesas.
Terapia con testosterona: más allá de los mitos
Rigurosos estudios han demostrado que el tratamiento con esta es eficaz y sin riesgo alguno para la salud de las mujeres, sobre todo cuando se trata de reponer sus niveles a los que se tenían durante la juventud. Es oportuno advertir que el tratamiento aquí considerado no tiene nada que ver con el abuso de sustancias sintéticas derivadas de esta hormona, conocidas como esteroides anabólicos.
Mujer por siempre
No es cierto que las convierte en masculinas o las masculiniza. Tales efectos no existen, salvo en aquellos casos en los que se exceden los límites farmacológicos adecuados.
Ni más ni menos en la voz
Mucho menos lo es que produce voz varonil. No hay ninguna evidencia científica de que altere la voz.
Igual para hombres que para mujeres
No es una hormona exclusivamente masculina. De hecho es la hormona sexual que más abunda en el cuerpo femenino.** Sin esta, la vida sexual de las mujeres sería imposible**.
Sin consecuencias en el cabello
No produce alopecia o caída del cabello. Aunque en un cierto porcentaje de mujeres la pérdida parcial de testosterona por la edad coincide con la debilidad capilar o la caída de cabello, no es tal pérdida la que lo ocasiona. Y aunque parezca contradictorio, el tratamiento con testosterona mejora la salud capilar.
No perjudica el sistema cardiovascular
Existen pruebas concluyentes de que la terapia para** reponer testosterona no expone a riesgos al sistema cardiovascular.** Incluso puede asegurarse que en algunos casos ejerce un efecto protector en ese sistema.
Ni cáncer de mama ni riesgos al hígado
No expone al riesgo de cáncer de mama ni causa daños al hígado. La forma en que se administra la testosterona bioidéntica evita ser causante o generadora de estas afecciones. Aunque mucho se habla de esos efectos adversos, los más recientes estudios permiten controlar posibles causas asociadas a su administración indebida.
Desmintiendo sobre la agresividad
No hace a las mujeres personas agresivas. Al contrario. Cuando se realiza la terapia con este tipo de andrógeno se obtienen efectos positivos en un importante número de estas con estados de irritación y ansiedad.
Algunos otros factores vinculados a hábitos como el **alcoholismo y el tabaquismo **sí inciden radicalmente en esas conductas.
Seguridad en el tratamiento
Es un tratamiento de alta seguridad en la forma de administración no oral.
Está comprobado que el tratamiento con testosterona en los términos en que se ha venido reseñando,** implica una mejoría significativa en los síntomas asociados a la menopausia**, tales como cansancio, estados depresivos, perturbación del sueño, inapetencia sexual, entre otros no menos importantes.
Los déficits androgénicos y la forma de contrarrestarlos han dado motivo a innumerables escritos negativos y declaraciones adversas, pero generalmente se basan en prejuicios, suposiciones y esas especies de mitos sin ningún fundamento científico.
Existen evidencias muy bien fundadas que apuntan a esclarecer con intenciones afirmativas que destacan, sin lugar a duda, que la terapia con testosterona bioidéntica mejora la función sexual, incrementa la sensación de bienestar e incide en la reducción de los inconvenientes niveles de triglicéridos.
En cualquier caso, ha de tenerse en cuenta que buena parte de la población no tiene suficiente información sobre los avances científicos en general, y no es la ciencia médica la excepción. Su avance siempre ha debido luchar contra numerosas creencias, supersticiones y toda clase de resistencias al cambio y al progreso.